El sótano de mi vecino.

Vivo en una privada que se jacta de ser la más pudiente de la zona. Las amas de casa salen super arregladas en sus camionetas del año y los hombres de familia salen temprano a trabajar; trajeados, con corbatas feas y calvas brillantes. Todos dicen pertenecer a una familia feliz y se esfuerzan porque los vecinos lo creamos. Todos son super falsos.

El 23 de mayo llegue a mi casa cerca de las 3 y media de la mañana, iba tomado y ya deseaba llegar a mi casa para dormir. Pase por la casa de mi vecino, su vivienda era el número 4 y era una casa muy grande, cubierta de tabiques con estatuas en las partes más altas muy raras. La ventilación de su sótano daba a la altura de la calle, si te inclinabas podías ver en el interior. Escuche gemidos de dolor, la curiosidad me venció y me acerque a su sótano, me asome y cuál fue mi asombro. Estoy seguro que lo que vi no lo hace ninguna familia feliz.

Describo la escena. Él y su esposa tenían una sotana larga que les llegaba hasta los talones, en estaban separados por una estrella dibujada en el suelo y está estaba rodeada de veladoras. En medio de la estrella, un anciano estaba desnudo comiéndose lo que parecía ser un perro. La sangre le corría por la boca y por los brazos, y con un cuchillo arrancaba un pedazo de carne y se lo llevaba a la boca. No se veía triste y mis vecinos agitaban sus cuerpos de un lado a otro.

Estoy convencido que lo que vi no fue a consecuencia de mi ebriedad. Lo vi. Lo vi de verdad. Nunca se lo he contado a nadie.

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